Los mejores ramen del D.F.

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La ola del ramen por fin llegó a la Ciudad de México, que ya no opone resistencia a este platillo tradicional japonés, sino que ofrece humeantes tazones para sibaritas de clase mundial. Éstos son los tres mejores lugares para comerse la felicidad a cucharadas.

Kumo

No tienes que quitarte los zapatos; aunque las paredes cubiertas de madera (igual que las mesas, el piso, los bancos…) semejan el interior de una tradicional casa japonesa, la decoración de Kumo es sólo un elemento más para que te sientas en ambiente nipón. Ya en la mesa encontrarás otros detalles orientales (eso junto a tu servilleta es una grulla de origami hecha de cerámica); en cuanto esté frente a ti el humeante tazón de noodles, sin embargo, todo lo demás desaparecerá. La carta es corta, pero perfecta. Y aunque pedir de entrada un nigiri de salmón o una yakitori de tocino y miel es tentador, será mejor que vayas directo al tazón, que te dejará satisfecho un día entero. El Kumo Ramen, tradicional, tiene láminas de cerdo rostizado, bambú y huevo, y es un viaje sin retorno a un manga; el Tako Ramen es una aventura con pulpo, jengibre encurtido y brote de mostaza. Baja tus noodles con un sake y hazle espacio al postre: helado de matcha, tapioca y crumble de hinojo.

Ramen-Ya

La primera regla del Club del Ramen: nadie pronuncia palabra al respecto; al menos en México, así parecía ser hasta hace tres años, cuando casi no había en esta ciudad aficionados al caldo japonés. Ramen-Ya evidencia que esta regla, hoy, ya se rompió muchísimas veces: lejos de los barrios hip y los restaurantes de moda, este lugar en la colonia del Valle es, para los verdaderos fanáticos del noodle, el mejor lugar para comerlo en el D.F. Por lo mismo, debes llegar antes de la una de la tarde. En serio. El pequeño local, en cuya ventana hay fotos de los platillos de la carta, es atendido por japoneses y frecuentado por ídem. La razón: es comida auténtica de la isla, a precios todavía accesibles y con servicio veloz en un ambiente sin ninguna pretensión. Hay yakimeshi y yakisoba, pero el caldo es aquí la especie dominante; pide un clásico shoyu (el típico con cerdo, huevo y una rodaja de naruto) o un miso, y mientras levantas el tazón para probar el caldo cierra los ojos: estarás por un instante en Japón, e incluso agradecerás el tumulto clamando por más sopa.

Yamasan

“¡Buenas tardes!”. No bien has dado un paso en este restaurante, cuando todo el equipo detrás de la barra te da la bienvenida con un grito a coro que, como un buen caldo picante, primero te desconcierta pero de inmediato te hace sentir calor de hogar. Entre las pantallas que proyectan programas japoneses, el chef de ojos rasgados—que todavía habla un español con más ánimo que tino—y los detalles de la decoración (el gatito Maneki-neko, los posters de Sapporo), te sentirás como invitado a comer con una familia nipona. Las sopas son grandes, pero hay versiones medianas (léase: posible teminarlas). Los tradicionales cumplen (como el Yamasan, surtido con cualquier cantidad de toppings, o el de sal de mar, sobrio pero delicioso), pero las especialidades picantes son para conocedores: el Texan Brisket Miso y el Chinese Hot & Spicy pondrán a prueba tu amor por la familia.

Aunque existen otros sitios donde puedes conseguir noodles en el D.F., en los anteriores encontrarás la sopa auténtica, tradicional, verdaderamente japonesa. Así que prepara los palillos, la cuchara, y corre a probar la nueva ola de sopa en el D.F.

  • Ramen-Ya

    Fresas 56, del Valle

    55 5559 1495

  • Yamasan Ramen

    Tamaulipas 103, Condesa

    (55) 5211 7847

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