Cómo seguir comiendo helados sin importar tu edad

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Los helados, lo sabes desde pequeño, no pueden tratarse a la ligera. Más que postres, cada uno de los mantecados que comes son una nueva memoria implantada. La Ciudad de México, que es una fábrica de memorias increíbles, tiene heladerías que son parte importante de la niñez de muchas generaciones. Sin embargo, en los últimos meses han surgido nuevas fuentes de sodas para adultos, en las que podrás consentir a tu niño interior y además hacer nuevas memorias, cada vez más dulces y felices.

Piensa en un helado, en el clásico de caricatura; bien: seguro apareció un carrito anunciando sus cremosos productos con campanita, un heladero con sombrero a dos aguas y corbatín de moño, enormes bolas hechas de manera artesanal. Bigotes de Leche es una heladería a la antigua, como notarás al verla: el pequeño local está decorado con ese característico color menta de las heladerías respetables; a la puerta está ese clásico carrito, como callado recepcionista. Pasando las pocas mesitas del local, llegarás a la barra, que anuncia con pompa los particulares sabores del lugar: plátano con caramelo, cardamomo, pay de limón; la estrella es la nieve de Jamaica y mezcal, ideal para remezclar tu vida adulta con las alegres tardes calurosas de la niñez. Hay otros protagonistas, los puffs, nombre con el que se describe a un delicioso experimento que va así: en un pan brioche partido a la mitad, se ponen dos bolas de tu helado de preferencia. El pan luego pasa a una suerte de sandwichera que lo sella por las orillas, calentando la superficie pero dejando el cremoso centro a la temperatura ideal. Todo eso se cubre de jarabe de chocolate y listo: tienes un nuevo pretexto para correr por un helado (y esta vez no le tienes que pedir permiso a tus padres).

Pero hay que ser justos: hay otro lugar en la ciudad con deliciosos sándwiches de helado. Se llama Heladería Escandón, y aunque acá el pan no se caliente ni se sella, la compensación es que los panes tienen cara de osito. Este afán de la Heladería Escandón por darle personalidad a sus helados no se remite a los sándwiches: elige alguno de sus sabores exclusivos (como champaña con fresa, crema de albahaca, fruitcake, o cualquiera de las delicias que preparan por temporada) y pide una bola en cono; recibirás no un helado, sino un helado con ojitos, mirándote, no, seduciéndote para que lo comas. El local es escenario perfecto para estos dulces y cremosos personajes: por doquier encontrarás juguetes antiguos, todos ellos de colores estridentes que te antojarán una segunda bola de helado.

Ahora: puede ser que te haga falta, más que una avalancha de recuerdos infantiles, una nueva definición de helado; postres más acorde a la vida adulta, no sólo divertidos sino interesantes. Helado Obscuro combina deliciosos sabores con toques de licores. No te asustes, que con estos helados la borrachera no es de alcohol sino de creatividad, gracias a las electrizantes mezclas. Está el “Alice in Wonderbra” (vainilla, crema de whisky, praliné de chocolate con avellanas y bourbon), el “Frankenstein” (menta, chocolate y absinth) o el “Stacy Malibú” (cereza, licor de plátano, ginebra, dulces y licor de coco), entre muchos otros. Si el saltito etílico no es para ti, busca combinaciones igual de creativas, aunque de inocencia absoluta, en Heladería Nómada, donde todos los sabores tienen un twist, incluso el casi siempre común chocolate, que aquí tiene un toque de menta. El de Jamaica con canela y jengibre es espectacular, igual que el de yogurt con hierbabuena.

Ya con esta información a la mano, sólo debes tener una precaución: comer de todos estos helados en un sólo día puede ser nocivo para la salud (y provocar depresión post éxtasis). Quedas advertido.

  • Heladería Escandón

    Martí 61, col. Escandón

    (55) 7045 5573

  • Helado Obscuro

    Liverpool 158, col. Juárez

    (55) 5208 4525

  • Heladería Nómada

    Sonora 145, col. Condesa

    (55) 6830 6912

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