Escapada romántica: un fin de semana campestre

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Organizar planes románticos le da nuevas energías al amor, como por ejemplo, vivir la experiencia de un fin de semana en el campo. Y lo mejor de una ciudad como Buenos Aires es que el campo lo tenés cerca, digamos a una hora de auto. Es el caso de la Estancia Monte Viejo, que está a unos 70 kilómetros de la Capital, y que apenas cruzás la tranquera (es de madera, con hierros que la atraviesan), te da la sensación de estar a miles de kilómetros de la gran ciudad. De hecho, el largo camino desde la entrada hasta el casco es un sueño, rodeado de árboles, cañas y un sinfín de plantas que apenas dejan pasar el sol.

Hay árboles por todos lados y de diferentes especies. En pleno otoño, algunos tienen las hojas de color naranja o rojizo, y muchas otras ya tapizan el suelo. El escenario es el ideal para un fin de semana con planes románticos. El estilo de la arquitectura llama la atención enseguida, porque si bien es una antigua casona de campo, la restauración es asombrosa; todo está impecable, incluso los pisos de madera y de mosaicos, como el de la galería principal, en colores blanco y rojo con ribetes. Y ni bien te bajás del auto, ves que el pasto está súper prolijo, hay antiguos carros restaurados que ahora se presentan como decoración, y enseguida sale la anfitriona a darte la bienvenida. Si llegás a media mañana, es probable que sientas el olor a carbón quemándose, o incluso al asado que ya se está preparando. El primer consejo es que dejen el equipaje en la habitación y salgan a caminar con el mate en la mano y el termo bajo el brazo. El jardín es inmenso, con plantas y flores por todos lados; también hay bancos para sentarse bajo un árbol, podés andar a caballo (son mansos y andan al paso) y hasta hay paseos en carruaje. Una linda actividad para hacer en Monte Viejo es observar y compartir algunas de las tareas rurales porque, vale aclararlo, la estancia tiene su parte de producción ganadera, bien separada del área turística.

Si contratás el servicio completo, tenés incluidas las cuatro comidas y, como no podía ser de otra forma, el asado es de lo mejor (sirven un choripán exquisito en pan de campo). Un imperdible antes de dormir es salir a ver las estrellas, con ese olor a tierra húmeda que sólo sentís estando en la Pampa Húmeda.

Una opción de fin de semana, que también está cerca de Capital, es Los Eucaliptus. Tiene todo para que organices planes románticos: campo, habitaciones con ventanales, un parque arbolado enorme, pileta (¡es hermosa!), buena comida y, por la noche, el sonido de los grillos y el croar de los sapos. Está muy cerca de Capilla del Señor, uno de los pueblos rurales más tradicionales de Buenos Aires. De hecho, ni bien entrás a Los Eucaliptus, te explican que la casona donde hoy está la recepción era una casa de remates, del año 1860. Un buen dato a la hora de hacer la reserva es que la media pensión incluye late check out y un masaje descontracturante; también desayuno, claro, que te lo sirven con un pan casero único. Y te prestan bicicletas para, por ejemplo, ir hasta el pueblo, que es muy pintoresco y con varios restaurancitos con menú de campo. Con semejante programa, el fin de semana con planes románticos está asegurado.

  • Posada Los Eucaliptus

    Calle Martín Fierro s/n, camino a Diego Gaynor

    (11) 2323-492063

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