Salir de Tapas en Buenos Aires: Secretos Para Vivir la Mejor Experiencia

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Si querés salir de tapas en Buenos Aires, lo primero que tenés que hacer es pensar en San Telmo o Palermo. Son los dos barrios en los que vas a poder unir bares y restoranes en pocas cuadras, y con buenas y diferentes alternativas. Pero hay algo más que deberías saber: salir de tapas en Buenos Aires no es lo mismo que hacerlo en España. Allá, la tradición es centenaria y remite al inicio de la temporada de sidra en tierras vascas. Cuando los hombres iban por los bares probando las primeras tiradas de sidra, lo hacían desde la tradicional bota (kupeta, en lengua vasca), y para que pudieran sobrellevar la ronda alcohólica, les servían bocados hechos sobre la base de verduras y carnes. Pintxos en vasco, tapas en español, da lo mismo: el plan es salir por bares tomando un trago o una cerveza, y acompañarlo con pequeños pero sabrosos bocados. Esto también podés vivirlo en Buenos Aires, pero con la impronta porteña: a los boquerones, las gambas y los chipirones a la plancha, los podés combinar con mini hamburguesas o papas con cheddar. La sidra casi no existe como opción, pero la variedad de cervezas y la calidad de la coctelería en la Ciudad Capital es una garantía. Por ejemplo, podrías empezar por Sagardi Euskal, en pleno barrio de San Telmo. El lugar tiene toda la tradición de los pintxos y del País Vasco reunidos sobre su larga barra: es para que te sientes y pidas las más genuinas tapas (todas cuestan lo mismo). Boquerones sobre alioli, albondiguillas, salmón con vinagreta de cebolleta, chipirones a la plancha… Hay fríos (ya están servidos en la barra) y calientes (los pedís en el momento). No te vayas sin probar la tortilla de papas con salmón–¡una genialidad que da para compartir!

Una combinación original para hacer con Sagardi es el Gibraltar. Sí, es un pub irlandés, pero con muy buenas cervezas y unos appetizers riquísimos (¡y happy hours!). La ruta sería así: salís de Sagardi, pasás por la Feria de San Telmo (Defensa y Humberto Primo) y chusmeás las artesanías. De ahí, hacés dos cuadras por Defensa hasta Estados Unidos, y subís hasta Perú otras dos cuadras. A diez metros de la esquina está Gibraltar. Entre las cervezas tiradas, no dejes de probar la Antares Scotch (Antares, de origen marplatense y creada por tres amigos). De las que vienen en botella, la holandesa Grolsch. Para acompañar, además de muy buenas papas, tenés wraps. Imperdible: las cheese and bacon bombs, en una porción para más de una persona.

Palermo es, probablemente, el barrio que más se presta para ir de bar en bar probando bocadillos y combinando cervezas y tragos. En cada cuadra hay barras y mesas con propuestas tentadoras. Sin embargo, son pocos los que te permiten vivir la original tradición española. La Robla es uno de ellos y–hay que decirlo–ya es un bodegón clásico del barrio. Está en la esquina de Medrano y Costa Rica y, cuando veas la carta, vas a querer probar todo, pero acordate que estás en plan de tapas. Por eso, mejor pedí el “tapeo español” del menú: albondiguitas al tomate, calamar provenzal, cazuela de porotos y, siempre para compartir, la tortilla de papas (la hacen babé). Los placeres fritos incluyen calamaretis, cornalitos y pejerrey. Y cuando se te termine la cerveza, podés cruzar la calle y seguir probando cosas ricas en Verne Club (Medrano 1475). Por lejos, lo mejor es la coctelería, aunque también ofrecen un tapeo, con estilo propio: salchicha artesanal, salmón ahumado, pickles de pepino, palta, mayonesa de eneldo y pan casero.

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