Gran Bar Danzón: Tragos y Gastronomía

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A cien metros del cruce de Santa Fe y 9 de Julio, en pleno barrio de Retiro, se encuentra el Gran Bar Danzón, un lugar ideal para planes de amigos, de pareja, en busca de un trago, o algo para comer. Es más, si tenés planeado ir a ver alguna obra de teatro a la Avenida Corrientes, incluso un día de semana, terminar la noche aquí es una muy buena idea. Ni bien llegás a la puerta, hay que subir una escalera angosta, iluminada con candelabros. Una vez arriba, cruzás la puerta de entrada, llegás a la extensa barra retroiluminada con leds y el barman enseguida te propone un trago. El Gran Bar Danzón fue uno de los primeros bares porteños en promover la coctelería en Buenos Aires, aunque también fue pionero en la propuesta del vino por copa. De hecho, la cava incluye 1.400 botellas, todas de bodegas argentinas. Pero para eso, hay un lugar especial: es una suerte de segunda barra, más baja, donde un sommelier te orienta para que degustes vinos de toda clase, desde un tradicional Malbec, pasando por la nueva tendencia del Bonarda, hasta los blends, muy de moda por estos días.

Entre los bares porteños, el Gran Bar Danzón se destaca por su historia, sus cocteles y sus vinos, pero también por la gastronomía. El menú principal te ofrece ocho alternativas: desde un ojo de bife de estilo bien argentino (¡también hay mollejas!), pasando por pastas con estilo propio (ravioli de ricotta y berenjena con parmesano), hasta un súper plato de salmón. Dejate sorprender, y poné atención a las sugerencias de los mozos, que te pueden aconsejar, por ejemplo, un confit de pato sobre espinacas salteadas, puré de peras y castañas de cajú y croqueta de Gruyère. O un combinado de sushi; aprovechá, y probá el nigiri de pulpo al olivo. Y si vas con amigos, pedí varias entradas para compartir y probá un poco de todo: hay ceviche de pulpo español, huevo de campo mollet (te lo sirven encima de un risotto trufado), ostras, langostinos grill y hasta una ensalada de endibias, berros, palta y cítricos.

Otro gran consejo es que te sientes a la barra y te dispongas a probar un trago único. El Bar Gran Danzón tiene 18 años y, entre los bares porteños, su barra es de las más tradicionales: luz suave, gente sentada en las banquetas y un barman que va y viene por la vitrina, combinando bebidas, sabores y aromas–toda una postal de la Buenos Aires nocturna. “Este es un Gata Mora”, dice el barman, “que tiene Ketel One, Martini Bianco, maracuyá, naranja, menta y moras.” Otro cóctel con identidad propia es el Basilicato, que trae Jack Daniel’s, Aperol, Malamado Malbec y un gajo de pomelo (te lo sirven en vaso de whisky). Pero, ojo, que el resto del salón también es para no perdérselo: además de la barra principal y la de vinos, el ambiente reparte mesas bajas y espacios con sillones y mesas ratonas, ideales para sentarse con amigos. Toda la iluminación es tenue, y se escucha de fondo una música que, para sumarle un punto a la ambientación, suele ser jazz. Casi que estás en un bar de Manhattan.

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