Dónde comer el mejor cocido madrileño

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Una vez acaba el verano y comienzan a llegar las bajas temperaturas, es momento de probar uno de los platos típicos de Madrid: el cocido madrileño. Te invitamos a un recorrido por los que tienen más solera, los más castizos e incluso uno que se come al revés.

No es un único plato, son dos. O solo es uno repartido en dos tandas, según quiera cada uno mirarlo. Pero de lo que no hay duda es que un cocido sin garbanzos no es un cocido y el madrileño empieza por la sopa de fideos para seguir con el resto. Así lo llevan sirviendo desde el siglo XIX en Lhardy, el restaurante situado junto al Congreso de los Diputados y cuyos salones han escuchado todo tipo de intrigas desde hace más de 175 años.

A la entrada del Rastro, junto a la plaza de Cascorro te encontrarás con el centenario Malacatín, un restaurante castizo donde los haya, en el que es posible que se sirva uno de los mejores cocidos de toda la ciudad. Es imprescindible reservar porque el lugar no es muy grande y los domingos está cerrado. Pero uno de los platos típicos madrileños por excelencia bien merece una visita. Una vez allí, el ritual es el habitual; primero sirven su humeante sopa y, cómo no, todo lo demás viene después: los garbanzos, la carne, la gallina, la morcilla, el chorizo, el tocino o la patata.

Pero, ¿cuál es el origen de este plato hipercalórico de origen humilde? Los historiadores apuntan que tenemos que retrotraernos al medievo en lo que antaño llamaban la olla podrida que contenía judías, morcilla de Burgos, costillas adobadas y oreja del cerdo. A finales del siglo XVII empezó a conocerse como cocido cambiando las alubias por los garbanzos. Poco a poco el cocido madrileño pasó de ser uno de los platos típicos de la clase baja a extenderse entre el resto de las clases sociales.

Sin embargo, no solo en la capital puedes comer un buen cocido madrileño. En San Lorenzo de El Escorial te encuentras con dos opciones que nada tienen que envidiar a las capitalinas. La excursión merece la pena pues en coche apenas se tardan 50 minutos, cada día hay trenes y autobuses y una visita matutina al monasterio puede terminar con un gran cocido. El Charolés es el más conocido de la localidad y allí el plato típico madrileño es siempre un acierto. Eso sí, solo lo sirven lunes, miércoles y viernes.

Otro cocido madrileño que supone también una apuesta segura es el que ofrece La Cueva, un antiguo edificio construido en 1768 como posada, que aún mantiene intacto su interior original. Comer en uno de sus salones es todo un espectáculo. Los jueves es el día de su cocido pero por encargo se puede comer cualquier otro día. Es importante que tengas en cuenta que su menú incluye bebidas, postres y cafés, y que es conveniente pedir una ración menos de los que vayan a comer pues las cantidades son muy abundantes.

Una opción algo menos ortodoxa, pero igualmente deliciosa, es la que ofrece El Astorgano, un restaurante cerca de Cuzco que, si bien su cocido no es el clásico madrileño, no por ello deja de estar menos sabroso. Aquí puedes comer el cocido maragato, típico de León pero con los mismos ingredientes que el madrileño. La diferencia es que lo comerás al revés. Primero empiezas con las carnes, pringando y rebañando con el pan, el tocino y la morcilla, para seguir con la verdura y acabar con la sopa. Y como suelen decir por estas tierras, “de sobrar que sobre sopa”.

  • Malacatín

    Calle de la Ruda, 5, 28005 Madrid

    913 65 52 41

  • El Charolés

    Calle Floridablanca, 24, 28200 San Lorenzo de El Escorial, Madrid

    918 90 59 75

  • La Cueva

    C/ San Antón, 4 28200 San Lorenzo de El Escorial, Madrid

    91 890 15 16

  • El Astorgano

    C/ Pensamiento, 25 28020 Madrid

    91 579 62 61

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